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Miércoles 12 de Junio de 2024

El discurso de la polarización

Tras las elecciones, es momento de reagruparse, cuestionar el discurso “feminista” de Claudia Sheinbaum a conveniencia y esperar, exigir y dialogar en que se haga lo mejor.

06 de Junio de 2024 - 19:59

El discurso de la polarización

Por Pamela Sofía Trujillo Loria

Este pasado domingo vivimos algo histórico: tras el término de las elecciones, México tendrá su primera presidenta después de 200 años.

Ante esto, no pude evitar asombrarme en torno a la apertura y crítica mediática dentro de este suceso. Si bien López Obrador a lo largo de su sexenio se dedicó a exacerbar las diferencias y generar un conflicto mayor entre clases, creo que el resultado de lo mismo no había influido de forma tan directa como hasta ahora con la facilidad de los medios de comunicación. 

Decepcionada y triste, tras esta jornada electoral muchas personas dejaron que la “lengua floja” hablara y no la sed por justicia, manchando lo bonito, lo aliado y lo fuerte que es tener un país democrático. Basta con darnos un clavado en las noticias o comentarios en plataformas digitales para dar cuenta de las opiniones, statements e inclinaciones que no midieron el poder que tienen las palabras desde donde quiera que las ejerzamos.

En este caso, no sólo se visualizaron comentarios misóginos como el que “Claudia representa el estereotipo de la mujer sumisa” o que “sin un hombre detrás de ella no podría haber logrado lo que hoy tiene”, sino que también impactó el leer discursos clasistas y discriminatorios que predominaron y tacharon de manera despectiva a las personas que votaron ya sea por uno u otro partido. 

Esto último es algo que siempre ha sucedido, pero en este caso específico creo que la polarización ha aumentado como resultado de un discurso erróneo que ha creado no solo el presidente en sus mañaneras, sino el aumento en la desigualdad, violencia y sesgos. Desde el “privilegio” hasta el “pobre ignorante”, se desencadenaron una serie de opiniones que bien reflejaron una realidad decepcionante, y es que muchas personas viven en una burbuja que no les permite entender el por qué el partido que encabezó el sexenio más violento, ganó. 

Si bien hubo irregularidades en el proceso electoral, en este sentido me refiero únicamente al lenguaje, pues en periodos pre y post electorales el analizar los discursos cobra toda la importancia del mundo, y es sobre todo en estos momentos en los que si nosotrxs como sociedad nos dedicamos a exacerbar la idea de división que tanto expresa el presidente, la oposición se desacredita.

Ahora no solo tocará exigir y abogar por que se implemente una agenda con perspectiva de género, sino que es momento de reagruparse, cuestionar el discurso “feminista” de Claudia Sheinbaum a conveniencia y esperar, exigir y dialogar en que se haga lo mejor. Aún falta mucho por recorrer, el cambio debe ser sistémico y estructural, y sin duda no se logrará si no dejamos atrás los sesgos y la reproducción de discursos que fomenten opresión en excusa de la “libertad de expresión”. 

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