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Lunes 22 de Julio de 2024

Entre la libertad de prensa y la confidencialidad

Julian Assange marcó un hito en la libertad de prensa y el derecho a la información, ¿pero cuál fue el costo que tuvo que pagar?

10 de Julio de 2024 - 18:00

Entre la libertad de prensa y la confidencialidad

Por Karina Caballero

El helicóptero sobrevuela sus cabezas, en la grabación se escucha la autorización para disparar. Abren fuego con armas que están diseñadas para estallar camiones blindados. Los soldados festejan haberlos asesinado. Una de las 12 personas atacadas en Bagdad sobrevive por un momento, se arrastra como puede. Se trata del periodista Saeed Chmagh enviado por Reuters a cubrir la terrible guerra en Irak en 2007. Una camioneta pasa por el lugar, los dos hombres que la conducen se apiadan y bajan a ayudarle sin saber que ese era el sello de su muerte: también les disparan. Para rematar la terrible escena, en la camioneta viajaban niños que iban de camino a la escuela. Se escucha la voz de un soldado justificando su acción: “Es su culpa, por traer niños a la batalla”. Lo hicieron por dos razones. Les divierte matar y alardean en el cuartel sobre cuántas personas mataron en el día. 

Esa es la sentencia de Julian Assange en el corto documental titulado Asesinato Colateral en el que expone, a través de WikiLeaks, el actuar militar de Estados Unidos.

Julian Assange fundó WikiLeaks como un ejercicio de transparencia. En la plataforma se publicaron más de 250,000 documentos que encubrían las violaciones de derechos humanos de varios gobiernos alrededor del mundo. Es importante mencionar que en esta plataforma también se dio la filtración de 2,300 cables relacionados a la falsa guerra contra el narcotráfico de Calderón, así como el apoyo de Televisa a la contienda de Peña Nieto como candidato presidencial del PRI. 

El periodista marcó un hito en la libertad de prensa y el derecho a la información. Pero también se convirtió en objeto de controversia pues, a ojos de los Gobiernos, esto era una violación a la seguridad nacional. Tal es el caso de Estados Unidos que acusó a Assange de 18 cargos por violación a la Ley de Espionaje. Gracias al asilo político que recibió en la embajada de Ecuador de Londres, permaneció siete años fuera de los intentos para arrestarlo. Pero tras el retiro de su estatus de protegido, fue detenido en 2019 en Inglaterra. Los siguientes cinco años luchó contra la extradición a Estados Unidos.

Sin embargo, después de tantos años de resistencia, se declaró culpable para salir de su celda. Él llegó a un acuerdo con Estados Unidos para aceptar su culpa sobre uno de los cargos. Su culpabilidad a cambio de su libertad. 

Cuando los medios publicaron esta noticia no pude evitar sentirme decepcionada. El héroe de la libertad de prensa se había doblegado. Los que tenían que aceptar su culpa eran los gobiernos represores, invasores y violentos. No Assange. La declaración de Julian Assange puede determinar un precedente importante en la doctrina jurídica. ¿La seguridad nacional debe sobreponerse al derecho a la información? ¿La libertad de prensa tiene un límite? Si es el caso, ¿cuál es? 

Las respuestas a estos cuestionamientos serán variadas y dependerán de la corriente de pensamiento en que se enmarquen. Desde mi punto de vista derechohumanero, la seguridad nacional nunca debería de sobreponerse al derecho a la información y a la obligación de transparencia por parte del Estado. Pues, citando al protagonista de esta columna, "La gente abusa de su poder para perjudicar a inocentes". Y esta premisa, que se actualiza en cada esquina del mundo, debe de ser denunciada a los cuatro vientos, no debería de existir ningún grado de confidencialidad que permita la perpetración de actos tan crueles e inhumanos como los que se ven en Asesinato Colateral.

Assange lo sabía, pero se declaró culpable de violar la confidencialidad del Estado. Mi percepción es que Assange salió de su celda, pero no será libre.

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