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Viernes 12 de Abril de 2024

Kung Fu Panda 4: Regresemos tantito a historias infantiles

Kung Fu Panda no sólo ha demostrando por qué Jack Black es el genio que es, con una comedia y temática cercanas, sino que lo ha podido mantener durante cuatro películas.

11 de Marzo de 2024 - 08:55

Kung Fu Panda 4: Regresemos tantito a historias infantiles

Por Hauvery Cetina

Amo, amo, amo la franquicia de Kung Fu Panda. No sólo ha demostrando por qué Jack Black es el genio que es, con una comedia y temática cercanas, sino que lo ha podido mantener durante cuatro películas, siempre a la altura de la anterior. Y mi parte favorita: siempre ha logrado encapsular conceptos profudísimos y relevantes en historias, en su mayoría, bastante sencillas. 

Y Kung Fu Panda 4 no es la excepción. Probablemente la mejor despedida posible para el personaje de Jack Black: Po tiene que aceptar su nuevo lugar en el Valle de la Paz, como nuevo el líder espiritual, dándole el título de Guerrero Dragón a un sucesor. El cambio, evidentemente, nunca es fácil, y él debe aceptarlo, mientras enfrenta a la enemiga más difícil de su vida. 

Not fan del fan service (Posibles spoilers, advierto)

La primera secuencia de la película me enganchó y me emocionó. Tai Lung, el magistral villano de la primera película, supuestamente encerrado en el mundo de los espíritus, ataca un pueblo, misteriosamente, amenazando con conquistar el valle… pero hay algo diferente en él. Hasta brinqué tantito de mi asiento, de veras. 

Sin embargo, me pasé el resto de la película esperando qué influencia tendría este viejo villano en la historia… y no la hubo. Eso no significa que los personajes y el arco que sí desarrollan no me gustasen. Zhen, la nueva compañera de Po, es encantadora; hay una triada de conejos sádicos que me tuvieron quebrado de la risa; y la camaleona, la villana de esta entrega, es impresionante. 

Pero me quedé esperando a mi villano. Y seguramente no fui el único: Tai Lung es uno de los personajes favoritos de los fans desde el inicio y hemos estado esperando su regreso desde entonces. Arrancar con él la historia es una gran jugada… sin embargo, que esa expectativa quede en promesas ciegas me dolió, no mentiré. Como con otras historias, hubiera preferido que se dedicaran de lleno a una historia sólida con personajes y arcos memorables —que los tiene, pero pudieron ser mejores—, a solo darle una que otra migaja a los fans caprichosos (sí, de ti estoy hablando, Spiderman: No Way Home

Por siempre agradecido con las historias infantiles 

Me duele ver cómo mucha persona adulta juzga las películas infantiles como historias de menor categoría. Porque no dan la oportunidad de contar historias tan obscuras o rebuscadas como otras (Oppenheimer, Poor Things, The Zone of Interest, sin lugar a dudas, no son películas para infancias). Sin embargo, ¿a cuántos de nosotros no nos ha roto el corazón una y otra vez El gigante de hierro? ¿Cuántos no seguimos viviendo en carne propia Avatar: La leyenda de Aang?  

Este tipo de historias tiene algo que no vamos a poder encontrar en ningún otro lado: conceptos universales desarrollados de la forma más simplificada posible. Muchas veces de formas tan sencillas que ni siquiera las vamos a ver, por tratar de buscar complejidades innecesarias. Pero ahí están: el verdadero valor está en ser uno mismo; el cambio es difícil, pero necesario (y posible); todos tenemos el potencial para lo hermoso y lo atroz, pero la decisión de qué camino seguir es nuestra. 

Conceptos que hemos escuchado toda la vida y que a veces nos esforzamos de más por ignorar. Y tal vez hoy por hoy sea lo que más necesitamos: otra oportunidad de ser niños, niñas, y aprender a ver la vida en sus formas más sencillas y reales. 


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